¿Se puede construir un liderazgo sobre el pasado? José Luis Ábalos Meco.

EL ESPAÑOL/España/La Tribuna

Una de las ideas clave sobre las que tradicionalmente ha transitado el socialismo español se refiere al término “renovación”. Así tras el XII Congreso de Toulouse de 1972, se produce una ruptura entre los históricos, los militantes del exterior, y los renovadores, los que permanecían en el interior con una comprensión mayor de lo que sucedía en España.

El XIII Congreso de Suresnes en 1974 consolidaría el nacimiento del nuevo PSOE, pero durante algún tiempo se litigó en torno al reconocimiento de la marca PSOE con dos expresiones, el PSOE (histórico) y el PSOE (renovado) que se resolvería favor de este último.

Años después, conseguidas importantes victorias electorales, el término “renovación” se usaría reiteradamente en los conflictos de orden interno frente a quienes disponían del “aparato” de la organización. Oficialistas y renovadores serían etiquetas que han funcionado incluso de modo intercambiable.

Pero no pretendo distraerme sobre estas diferencias sino insistir en la fuerza que la idea de renovación ha tenido en el devenir de nuestro socialismo. Aún más, Renovación, era la cabecera de la revista histórica de las Juventudes Socialistas de España (JSE) fundada en 1907.

Cambio y renovación han funcionado como ideas del impulso modernizador que ha representado siempre el socialismo

Esta idea se ha desarrollado con otros sinónimos también, como es la expresión del “cambio”. Cabe recordar aquel lema de campaña triunfador “Por el Cambio”, y desde entonces el cambio siempre estuvo implícito en nuestras convocatorias.

Cambio y renovación han funcionado como ideas motoras y conectan con nuestra esencia fundacional que radica en un propósito transformador de la sociedad y en el impulso modernizador que ha representado siempre el socialismo en la historia de España, quizás nuestra principal aportación.

Por ello, no parece una idea acertada el recurso de algunos o algunas de comparecer a dirigir el PSOE del futuro desde una concepción estática con adornos del pasado ignorando la naturaleza dinámica del socialismo español. El recurso a la nomenclatura y a la fortaleza del poder no es una invitación a la ilusión que despierta la llamada al cambio, que es tanto como alimentar la esperanza del futuro. Homenajear reiteradamente la obra del pasado sin poner el acento en los desafíos presentes y futuros equivale a dar muestras de incapacidad para generar nuevos hitos y brindar oportunidades a las nuevas generaciones.

El PSOE vive un proceso de redefinición, otro más en su larga historia pero el más crucial desde su legalización en 1977

Es verdad que asumir los nuevos desafíos exige valor y que, cuando el futuro es incierto, el temor y la inseguridad que sobreviene nos pueden llevar a refugiarnos en el pasado. ¿Se puede construir un liderazgo sobre el pasado? Evidentemente, no, salvo que la utilización del pasado sea tan solo instrumental. Lo que sí parece cierto, es que no puede haber confianza en el futuro sin un proyecto definido.

El PSOE vive un proceso histórico de redefinición, otro más en su larga historia pero el más crucial desde su legalización en 1977. A la crisis que la socialdemocracia vive en Europa, en nuestro caso añadimos elementos particulares. La inmersión en un sistema con crecientes problemas de desigualdad y dominación ha difuminado el carácter rebelde y ofensivo de la socialdemocracia provocando un cuestionamiento ideológico que lógicamente afecta a los propios valores que nutren nuestra ideología. Hay una cierta quiebra ideológica, pero también moral.

De ahí que la recurrente apelación a la renovación hoy puede ser sustituida por la llamada a la regeneración del socialismo español en la mejor tradición española inspirada en los valores de la Ilustración, representada también por la Institución Libre de Enseñanza, de espíritu krausista, que junto a las fuentes marxistas que originaron la organización del movimiento obrero influyeron en la formación del PSOE en su vertiente intelectual y moral.

El PSOE se juega mucho más que un liderazgo. Está en juego la capacidad para sintonizar con nuestra sociedad

Los elementos de crítica regeneracionista están presentes en la movilización de la militancia socialista que sigue la candidatura de Pedro Sánchez. El rechazo a un mero régimen de alternancia que no rehúye siquiera posibles coaliciones entre derecha y socialdemócratas frente a la vocación de alternativa y el espíritu transformador del socialismo. El rechazo a toda forma de corrupción, en la que se integra también el clientelismo. El rechazo a las oligarquías de cualquier naturaleza y presencia que tratan de imponer sus decisiones huyendo de la participación de la ciudadanía. La reivindicación efectiva de los valores de igualdad, libertad y solidaridad basada en hechos constatables y de comportamientos basados en la coherencia, la ejemplaridad y la humildad. Una acción política desarrollada a la luz, buscando el encuentro con la gente y recurriendo al poder de la convicción a través del discurso, frente a la acción política desarrollada a la sombra, mediante la intriga, el recurso oprimente del temor y la presión personal, basándose en un poder que puede influir sobre el bienestar de determinadas personas, que pone y quita, que concede y niega beneficios.

Si alguien no entiende la existencia de esta demanda regeneracionista, de nueva política, más ejemplar y más estética, y de nuevas políticas, más justas y más transformadoras, está adoleciendo de la visión necesaria que a todo dirigente político debe exigírsele. La política es anticipación. Si no entendemos el presente, si no sabemos interpretar correctamente los anhelos de nuestra sociedad, difícilmente aportaremos soluciones y el futuro se dará sin nosotros. Un síntoma de la incomprensión de la realidad es la irritación. Y se observa mucha irritación en una parte del PSOE.

Así que el PSOE, en esta auténtica encrucijada, se juega mucho más que un liderazgo. Está en juego la capacidad para interpretar nuestra realidad y sintonizar consecuentemente con las expectativas de nuestra sociedad, y también la capacidad para poder transformarla, si es eso lo que se pretende.

La unidad del PSOE será un logro, no una imposición. José Luis Ábalos Meco.

EL ESPAÑOL/España/La Tribuna

La Gestora del PSOE, órgano que dirige actualmente el partido, y sus mentores han venido justificando la demora en restablecer la normalidad democrática en la organización con la necesidad de acometer un profundo debate político y solo después ocuparse del liderazgo. Éste ha sido tratado como algo secundario y como una mera derivación del debate previo. Referirse al liderazgo era, y lo siguen manifestando así, incurrir en el nominalismo. Primero el qué y después el quién. Una frase tan reducida como imposible, salvo que en lugar de pensar en liderazgos estemos pensando en administradores.

Los liderazgos no son tales sin proyectos, y los proyectos son pura literatura sin liderazgos. Y ello es así incluso en el propio Partido Socialista que ha venido aprobando liderazgos y proyectos en un mismo escenario, el que conocemos como congreso.

La justificación además de irreal se ha demostrado también falsa, pues ha bastado que Pedro Sánchez y su equipo presentara públicamente una propuesta estratégica bajo el título Por una nueva socialdemocracia -para su debate- para que de modo automático surgieran las descalificaciones de los mentores de la gestora. Estoy seguro que las primeras reacciones no fueron consecuencia de lectura alguna: es más, estoy convencido de que los primeros en descalificar las ideas aportadas se habrán impuesto su no lectura como forma de certificar su desprecio.

Entonces, ¿había que debatir o no? ¿O solo hay que atender las narraciones de autores acreditados por el nuevo orden y corresponder con una buena dosis de aplausos corteses aunque inmerecidos?

“Cuando observo los ataques a Sánchez recuerdo la campaña de descalificación personal que sufrió Ignatieff”

Cuando observo las descalificaciones que de modo persistente reiteran personas, en ocasiones miembros del partido, hacia el candidato a la secretaría general del PSOE Pedro Sánchez recuerdo el libro de Michael Ignatieff, Fuego y cenizas, éxito y fracaso en política y su capítulo El derecho a ser escuchado. Ignatieff sufrió por parte de los conservadores canadienses una campaña de descalificación personal que le impidió cualquier posibilidad de debatir sus propuestas, algo mortal para un hombre procedente de la academia. Decía Ignatieff que el derecho a ser escuchado se ha convertido en la primera línea de combate en la política moderna. “Ya no se atacan las ideas o posturas de un candidato. Se ataca lo que el candidato es”.

“En la política de baja calidad que debemos soportar, el objetivo explícito del ataque es evitar el debate, para evitar los riesgos inherentes al libre intercambio de ideas. Una vez que has negado a la gente el derecho de ser escuchada, ya no tienes que refutar lo que dicen. Solo hay que ensuciar lo que son”. Las palabras de Ignatieff evidencian que el mundo, a través de la globalización, se ha empequeñecido y aunque se refieran a su experiencia política en Canadá parecen desprenderse de nuestro entorno más próximo. Nos hemos quejado de ausencia de debate político y con razón. La ausencia de razón crítica empobrece las posibilidades de un proyecto que se pretende transformador.

La discrepancia no debe suponer desprecio y el debate no puede situarse bajo parámetros decididos unilateralmente. Todo eso es sencillamente impedir el debate, y eso es lo que se deduce cuando alguien con sobrada torpeza y escasa sensibilidad califica a un socialista como rojo o como radical, por referirme al comentario público más glorioso.

“Decir que “el PSOE es la Socialdemocracia, no la izquierda” requiere un debate pues sin identidad difícilmente se construye un proyecto”

Esta descalificación de las propuestas para el debate evidencia la necesidad de éste. Decir que “el PSOE es la socialdemocracia, no la izquierda” es un reto a debatir sobre nuestra identidad, pues sin identidad difícilmente se construye un proyecto propio. Así que las reacciones demuestran que tenemos concepciones muy distintas y hasta opuestas si nos referimos a la última cita. Vamos percibiendo visiones distintas de nuestra sociedad, del alcance de nuestras propuestas, de la diversidad territorial, de las políticas de alianzas y de modelo de partido, al menos.

Solo un debate bienintencionado, unas reglas claras y una disposición a asumir la decisión mayoritaria contribuirán a la unidad a la que algunos apelan como toda bandera.

“La unidad del PSOE no es un punto de partida, sino un logro: se requieren procedimientos garantistas y respeto de la pluralidad”

La unidad de la organización se produce en torno a un proyecto político, a unos procedimientos garantistas, a la legitimación de las decisiones y al respeto de la pluralidad. Si se dan estas condiciones la unidad es factible, pero anteponer la unidad al cumplimiento de las mismas solo responde a culturas autoritarias o a empresas que solo buscan la satisfacción de intereses particulares. La unidad no es, pues, un punto de partida sino un logro, la conclusión de un proceso de construcción de condiciones positivas.

El PSOE encara un congreso crucial. El impulso necesario para tratar de conquistar la confianza de la ciudadanía exige que el proceso congresual sea ejemplar lo que exige respeto entre las candidaturas, transparencia y máxima imparcialidad en la gestión de quien tiene encomendada la organización de dicho congreso -la gestora-, un interesante debate de ideas de alcance e interés público y unas reglas de juego claras y respetadas que acrediten el carácter democrático del proceso.

“Ya advertía Ignatieff que “si se gana con malas artes, es poco probable que se gobierne bien””

El fracaso en el cumplimiento de tales premisas sí que representaría la verdadera destrucción del PSOE. Advertía Ignatieff que “Si se gana con malas artes, es poco probable que se gobierne bien”. Procuremos entre todos los socialistas y todas las socialistas protagonizar un proceso del que nos sintamos orgullosos por el bien, sí, esta vez sí, de España.

El PSOE pregunta al Gobierno si comparte el criterio del Ministro Catalá sobre la importancia estratégica del Corredor Mediterráneo.

Ábalos reclama una “desautorización inmediata” de las “indefendibles” declaraciones del ministro de Justicia.

El diputado del PSOE por Valencia en el Congreso José Luis Ábalos ha presentado una  batería de preguntas para que el Gobierno aclare si comparte el criterio del ministro de Justicia, Rafael Catalá, sobre la importancia estratégica del corredor mediterráneo.

Ábalos ha subrayado que las “indefendibles” declaraciones de Catalá deben ser atajadas con una “desautorización inmediata” del Ejecutivo. “El corredor es infraestructura que supondrá un gran impulso económico, tecnológico e industrial para nuestro territorio y es inaudito que el ministro considere que no es una obra muy demandada por los operadores de tráfico”, ha indicado.

El diputado socialista ha recordado que la sociedad valenciana en su conjunto “considera vital esta infraestructura” y que de su ejecución “dependerá la evolución de las exportaciones valencianas y la capacidad de internacionalización de nuestro sistema productivo”. Por ello, ha reclamado que el Gobierno de Rajoy “aclare sin demora cuál es su verdadero criterio en este asunto”.

El parlamentario valenciano ha preguntado, además, si el permanente retraso que acumula el corredor “responde a la escasa importancia que para el Gobierno o alguno de sus ministros tiene esta infraestructura”.

En este sentido, ha instado al Gobierno a decir “sin tapujos” si atenderá “la reivindicación generalizada de la sociedad valenciana de declarar prioritaria la doble plataforma del corredor” y si el Gobierno “omitió las obras del túnel pasante en la planificación ferroviaria que presentó a Bruselas por considerar poco relevante esta obra”.

El diputado por Valencia ha demandado, además, que el Ejecutivo explique cuál es el criterio “que ha llevado a ejecutar el túnel de Barcelona y negar el de Valencia y si puede dar un calendario definitivo y creíble sobre esta obra que los valencianos consideramos de vital importancia para nuestro desarrollo”.

El PSOE pide que el Gobierno explique cómo va a impedir que la plaga vegetal más letal de Europa llegue a la Comunitat.

Ábalos reclama extremar los controles fitosanitarios ante la xylella y subvenciones especiales para los agricultores afectados.

El diputado del PSOE por Valencia en el Congreso José Luis Ábalos ha presentado una  batería de preguntas para que el Gobierno explique qué actuaciones va a aplicar para impedir que la plaga vegetal denominada xylella fastidiosa -considerada como una de las más letales de Europa-  llegue al campo valenciano.

El parlamentario socialista ha señalado que recientemente los agricultores de la Comunitat han alertado de la peligrosidad de esta plaga que emerge en la Unión Europea. “Sólo en el caso del sur de Italia, este patógeno obligó a talar cerca de un millón de olivos y ahora está azotando con fuerza a Baleares. Por ello debemos abordar este tema con un asunto de Estado ante la amenaza que supone para el conjunto de la agricultura en España”.

El diputado valenciano ha defendido las reivindicaciones del sector en la Comunitat, que demanda un plan que vaya más allá de la contención. “El Gobierno debe explicar qué medidas prevé aplicar para la erradicación de esta bacteria que afecta al olivo, a la vid y frutales como los cítricos.”, ha señalado.

“Tras los últimos casos conocidos y la probada letalidad de esta plaga, reclamamos un plan que evite su expansión a otras comunidades autónomas y que el Ministerio de Agricultura informe sobre las medidas fitosanitarias que se abordan en las áreas afectadas”, ha indicado. Entre las actuaciones que reclama el PSOE, ha señalado, “también queremos conocer cómo se va a actuar contra el insecto que transmite la enfermedad a los árboles”.

Ábalos ha agregado la importancia de habilitar -como demandan los agricultores- “una línea de fondos europeos y subvenciones del Gobierno para indemnizar a los agricultores afectados”.

¿Primarias con ‘numerus clausus’? José Luis Ábalos Meco.

EL ESPAÑOL/España/La Tribuna

El Comité Federal del PSOE resolvió el sábado fijar una fecha -los días 17 y 18 de junio- para la realización de su 39º Congreso. Aun cuando formalmente no está convocado, el hecho de contar con una cita y la voluntad de poner fin a un periodo de excepcionalidad ha motivado en la práctica la apertura del proceso congresual, gráficamente ejemplificado, tan solo un día después de dicho Comité, mediante la comparecencia pública de Patxi López en la que mostró su voluntad de aspirar a la secretaría general.

Llegados a este punto, cabe celebrar con total normalidad esta disposición a asumir un importante desafío como parte de la naturaleza del proceso democrático que rige el funcionamiento del PSOE. Las primarias se convocan para promover la concurrencia de opciones y no para simular una ceremonia de legitimación. De modo que un auténtico proceso electivo exige concurrencia, competencia, garantías procesales e incertidumbre en el resultado.

Si el PSOE vuelve a demostrar su capacidad democrática, que lo sitúa en este aspecto en la vanguardia de la calidad democrática de las organizaciones políticas españolas, conseguirá incrementar su credibilidad política. De ahí que este proceso congresual, además de superar la situación crítica actual que afecta al liderazgo y a las ideas, debe constituir en sí mismo un importante revulsivo para nuestra organización.

“Estoy en contra de que se niegue a nadie el derecho a someterse a la confianza de la base electoral”

Una de las razones por las que siempre he defendido el sistema de primarias no ha sido tanto por el derecho a elegir sino por la posibilidad de ser elegido. Esta posibilidad es de una gran fortaleza democrática e igualitaria, la que permite formar parte de la representación política sin intermediarios, padrinos, contubernios o bendiciones mediante el simple logro de la confianza de la base electoral.

De acuerdo a estas consideraciones no puedo compartir la postura de quienes pretenden limitar el número de candidatos y más aún cuando con tal propósito tratan de concentrar fuerzas para hacer frente a un hipotético rival. Y es que la elección debe tratar de ser siempre positiva y no en negativo.

Si no comparto el propósito de limitar el número de candidatos -con la salvedad de que cumplan con los requisitos establecidos para adquirir dicha condición-, más aún estoy en contra de que se niegue a nadie el derecho a someterse a la confianza de la base electoral, a impedir esa posibilidad democrática que brinda el proceso y a ejercer, en definitiva, el “derecho a ser escuchado”.

“Hay que tener confianza en la base electoral, máxime cuando se pretende conquistar la confianza de ésta”

No pueden admitirse opiniones contrarias a la posibilidad de aspirar a ser candidato previo al sufragio, siempre que se reúnan los requisitos, como parte de la normalidad. Es a través del voto como queda definida la oportunidad e idoneidad del candidato o candidata, y nadie puede anticiparse sustituyendo ese veredicto. Hay que tener confianza en la base electoral, máxime cuando se pretende conquistar la confianza de ésta.

Me parece, pues, improcedente que a la pregunta de si “a usted le parece bien que fulanito se presente” la respuesta sea que no, que “debería dejar paso a otros”, que “su tiempo ya pasó”, que “sería una mala opción”, que “debe renunciar a presentarse” o cualquier otra respuesta negacionista de este derecho. Bastaría con decir, si se quiere, “tiene todo el derecho a presentarse aunque yo no le votaré”, pero nunca privar a nadie de un derecho fundamental, necesario además para poder acreditar la calidad democrática del proceso. No se puede forzar la exclusión de ningún aspirante que, insisto, reúna los requisitos exigibles.

Por otra parte, dada la general coincidencia en el seno del PSOE de la necesidad de abrir un debate en torno a propuestas políticas que armen el proyecto socialista, cabe esperar que las candidaturas se esmeren algo más en esta ocasión en la formulación de dichas propuestas. Ello contribuirá a enriquecer el proceso electivo más allá de la afección nominalista, y en ese sentido adquiere mayor relevancia el derecho a ser escuchado.

“¿Qué sentido tendría debilitar a un aspirante que pudiera acabar siendo nuestro cartel electoral?”

He vivido varios procesos de primarias y en todos ellos he reclamado respeto para los candidatos y las candidatas. Poner en valor nuestras apuestas no obliga a desmerecer las que sentimos ajenas. A cada candidatura cabe exigirle un esfuerzo por manifestar sus mejores cualidades, fortalezas, propuestas y ventajas, y no por proclamar las mayores debilidades y defectos del competidor o competidora. Eso se llama hacer una elección en positivo de cuyo resultado, sea el que sea, podamos al cabo sentirnos todos orgullosos y protagonistas de su éxito. ¿Qué sentido tendría debilitar a un o a una aspirante que pudiera acabar siendo nuestro cartel electoral frente al auténtico adversario político?

La cultura democrática se adquiere y se consolida sobre la base del ejercicio, y la práctica democrática es una fortaleza, nunca una amenaza. Las organizaciones que resuelven los conflictos por la vía democrática son también más eficaces que aquellas que enquistan tales conflictos.

El PSOE tiene una gran oportunidad ante la celebración de su próximo congreso. Aprovechémosla aportando lo mejor de nosotros y nosotras.

El PSOE exige al Gobierno que explique si va a prolongar la vida de la central de Cofrentes.

Ábalos pide que se realice una evaluación de impacto radiológico que certifique que el combustible usado se almacenará con garantías.

El diputado nacional del PSOE en el Congreso, José Luis Ábalos, ha presentado una batería de preguntas para que el Gobierno explique si tiene previsto prolongar la vida útil de la central nuclear de Cofrentes. El diputado ha reclamado información al Ejecutivo sobre los planes de gestión de los residuos nucleares y, en concreto, de la central valenciana, tras conocerse que la compañía planea la construcción de un almacén temporal individualizado (ATI) para almacenar el combustible radioactivo que ya se ha agotado.

“Es necesario que el Ejecutivo explique qué proyecto se va a ejecutar, por qué hay que construirlo en Cofrentes y si la futura instalación no supondrá un riesgo añadido para la central y su entorno”, ha indicado.

 El parlamentario socialista ha señalado que, esta medida se adopta “ante la previsible saturación en 2021 de la piscina donde se guardan hasta el momento”. Por ello, ha requerido al Ejecutivo “una evaluación de impacto radiológico que certifique que el combustible usado que se almacenará con todas las garantías”.

Según el diputado, “Iberdrola, la compañía que opera Cofrentes, ha iniciado los trámites administrativos para ejecutar esta nueva infraestructura, que entraría en funcionamiento en 2019”. Una actuación que, a su juicio, choca con los planes previstos por el Gobierno para crear el Almacén Temporal Centralizado de Residuos Nucleares (ATC) en Villar de Cañas.

 “Resulta sorprendente que este proyecto, previsto para 2011, esté paralizado mientras las centrales nucleares proyectan sus propios almacenes individuales”. Por ello, ha mantenido, “es necesario que el Gobierno explique con qué argumentos permite que cada central actúe por su cuenta, mientras este proyecto sigue en los cajones”, ha señalado.

José Luis Ábalos ha subrayado, además, las críticas mostradas en las últimas semanas por organizaciones ecologistas. “La escasa información pública de este proyecto nos lleva a pensar que detrás de esta actuación puede existir una intención clara de prolongar la vida útil de la central nuclear”.

En este sentido, el parlamentario valenciano también ha reclamado información para que el Gobierno explique si la puesta en funcionamiento del futuro almacén implicará una prórroga en la autorización para que la central siga operando más allá de la fecha de su vencimiento en 2021.

El PSOE exige al Gobierno que ejecute las obras contra riadas que siguen bloqueadas en las cuencas del Júcar y el Segura.

Ábalos denuncia la falta de voluntad del Gobierno  para activar las obras que habrían atenuado las consecuencias del último temporal.

El diputado nacional del PSOE en el Congreso, José Luis Ábalos, ha presentado una batería de preguntas para que el Gobierno explique por qué no se han ejecutado las obras previstas en los planes de gestión del riesgo de inundaciones en las demarcaciones hidrográficas del Júcar y el Segura, dos de las cuencas más castigadas por el último temporal.

Ábalos ha señalado que el temporal que ha registrado la Comunitat “se ha cobrado la vida de cuatro personas, ha causado grandes daños materiales en nuestra costa, pérdidas millonarias en el campo y destrozos en infraestructuras ganaderas”. Consecuencias que, a su juicio, “podrían haberse atenuado con mayor voluntad política”.

El diputado del PSOE ha señalado que “los municipios azotados por este episodio de lluvias torrenciales precisan con urgencia que se activen las actuaciones para resolver el déficit en infraestructuras para prevenir inundaciones y grandes avenidas en nuestro territorio”.

El parlamentario valenciano ha denunciado que el pasado enero el Gobierno aprobó el Real Decreto por el que se aprueban los planes de gestión del riesgo de inundación de las demarcaciones hidrográficas del Júcar y el Segura. “Sin embargo, cerca de un año después la mayor parte de las actuaciones, entre ellas, la construcción de encauzamientos y obras de defensa ante grandes avenidas siguen en los cajones”.

El dirigente socialista ha reclamado que el Ejecutivo “active un plan de emergencia” para evitar que estas cuencas, que han registrado desbordamientos en este último temporal, “no vuelvan a sufrir daños que podrían haberse minimizado considerablemente si el Ejecutivo hubiera cumplido con sus compromisos”.

Entre las cuestiones que el PSOE reclama al Gobierno destaca “un calendario de actuaciones para prevenir riadas, entre ellas, obras estructurales, medidas de protección para garantizar la seguridad de las personas y obras de defensa que tengan previstos los caudales históricos que pueden circular por barrancos o ramblas”.

Ábalos también requiere que el Gobierno detalle cómo prevé resolver los graves problemas que sigue soportando el litoral mediterráneo en la provincia de Valencia. “Las imágenes de la playa de El Saler y de numerosas zonas del litoral de la provincia son desoladoras. El temporal se ha tragado literalmente la playa y el cordón dunar, el mar ha llegado a las viviendas y los daños en las estructuras de los paseos son cuantiosos”.

En este sentido, el dirigente socialista pregunta al Gobierno “si ha previsto algún plan de refuerzo al sector turístico para paliar los daños en los municipios costeros”.

El diputado también se ha referido a las pérdidas en la agricultura y la ganadería. Por ello, insiste en que el Ejecutivo aclare si va a abrir alguna línea de ayudas para compensar las pérdidas millonarias.

Finalmente, el parlamentario valenciano ha reclamado que el Gobierno detalle si va a atender las demandas del sector agropecuario que pide, entre otras cuestiones, medidas especiales para las parcelas que hayan perdido más del 30% de la producción, créditos bonificados o subvenciones para la reposición del arbolado muerto por asfixia.